sábado, 11 de abril de 2026

¿Problemas o solo ejercicios? El arte de "problematizar" en el aula

 



Cuando consultamos a los docentes sobre qué estrategias de enseñanza les parecen las más eficaces, seguramente propondrán como interesantes aquellas que tienden a resolver problemas. Existe un consenso casi unánime: estas estrategias presentan los temas de forma significativa y comprometen al estudiante con su aprendizaje.

Sin embargo, a menudo confundimos la "resolución de problemas" con la simple ejecución de ejercicios. En esta entrada, desglosamos las claves para transformar nuestras prácticas.

1. La gran diferencia: ¿Ejercicio o Problema?

No toda actividad que requiere una respuesta es un problema. Muchas veces, lo que presentamos son ejercicios de aplicación:

  • El ejercicio: Se resuelve aplicando un mecanismo casi automático o buscando un dato explícito en un texto. Sirve para afianzar un procedimiento ya conocido.

  • El problema: Es una situación nueva que requiere utilizar de modo estratégico técnicas conocidas. Como señala Juan Ignacio Pozo (1997), si no hay un desafío que obligue a crear una nueva estrategia, no hay problema, solo práctica.

Dato clave: Un problema se define por el proceso de resolución que sigue el alumno y no necesariamente por su grado de dificultad.

2. Clasificando los desafíos en el aula

Para diseñar mejores propuestas, debemos entender que existen distintas dimensiones de problemas:

  • Bien definidos vs. Mal definidos: Mientras que en Ciencias Naturales solemos encontrar metas claras desde el inicio, en Ciencias Sociales o Educación Ambiental los problemas suelen ser "mal definidos" porque intervienen múltiples factores (legales, sociales, económicos) que abren el abanico de soluciones.

  • Contextos: Podemos distinguir entre problemas escolares, científicos y cotidianos. El problema escolar es el nexo perfecto: permite interpretar el conocimiento científico desde la realidad del estudiante.

3. El nuevo rol docente: Ser un "Problematizador"

En el modelo constructivista, el docente no es solo un facilitador, es un creador de situaciones. Problematizar significa darle carácter de desafío a fenómenos que los estudiantes podrían ver como obvios o simples.

  • Enfoque tradicional: Brindar la teoría (ej. mezclas homogéneas) y luego hacer un experimento para comprobarla.

  • Enfoque por problemas: Explorar mezclas cotidianas (un café, una ensalada) para que el alumno intente clasificarlas. Ante la duda o el error, surge la necesidad real de buscar información y aprender.


Hoja de ruta para organizar proyectos

Si quieres implementar esta metodología en tu próxima secuencia didáctica, te sugerimos estas etapas:

  1. Definición del problema: Negociar el sentido del desafío con los alumnos.

  2. Generación de hipótesis: Formular explicaciones o soluciones provisorias.

  3. Desarrollo del proyecto: Crear un plan estratégico colaborativo.

  4. Puesta a prueba: El momento de hacer, donde el problema puede transformarse.

  5. Evaluación formativa: Valorar el proceso y no solo el resultado final.


Bibliografía de referencia

Citas destacadas:

  • Pozo, J. (1997). Aprendizaje de estrategias para la solución de problemas en ciencias. Revista Alambique.

  • Siguenza, A. y Saez, M. (1990). Análisis de la resolución de problemas como estrategia de enseñanza de la Biología. Enseñanza de las ciencias.

  • Pozo, J.I. & Gomez Crespo, A. (1997). La solución de problemas. Aula XXI, Santillana.

Para seguir leyendo:

  • Escribano, A. & Del Vall, A. (2008). El aprendizaje basado en problemas. Narcea Ediciones.

  • Polya, G. (1987). Cómo plantear y resolver problemas. Trillas, México.

  • Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología (2008). Cuadernos para el aula. Ciencias Naturales 6.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Entrada destacada

Preguntas para un ABP

  ¿Qué características debe tener una pregunta que guíe un ABP? Es un gran interrogante para muchos docentes.  La  pregunta para pensar (com...